jueves, 23 de julio de 2009

REFLEXIÓN SOBRE EL SISTEMA EDUCATIVO VENEZOLANO

REFLEXIÓN SOBRE EL SISTEMA EDUCATIVO VENEZOLANO
La educación se concibe como un proceso fundamental para el desarrollo integral de las personas que conforman familias, comunidades, pueblos y naciones. Es mediante la educación que se modela la conducta y se fijan los valores esenciales de la cultura, idiosincrasia, política y economía que los países y sus instituciones gubernamentales establecen como patrones acordes para su progreso.
En Venezuela se observan rasgos más definidos acerca del propósito que la legislación venezolana establece para la educación; entre ellos, desarrollar la personalidad, en sentido de identificar y promover los talentos individuales de cada ser humano, a fin de armonizarlos con el crecimiento colectivo de la sociedad, mediante el proceso educativo que conlleva a la integración de los ejes curriculares y programas de contenido educativo, con la meta de contribuir al desarrollo nacional.
Evidentemente, se observa que el perfil de la persona que se pretende formar, apunta a conformar una sociedad cuya base fundamental sea la familia y la valorización del trabajo. Aquí se da el lugar esencial a la familia, pues allí es donde se inicia y complementa verdaderamente el sistema educativo, si se tienen familias bien formadas, con valores nobles como la honestidad, la confianza, la sensatez, buena comunicación, entre otros, también se tendrán buenos profesionales, obreros, maestros, militares, técnicos, artistas, deportistas, entre otros.
Observamos que la educación también se plantea formar un individuo que posea características de relevancia universal o mundial, como es fomentar las relaciones pacificas entre las naciones, la conservación del medio ambiente, el cuidado de los recursos naturales no renovables. Además, fijar la visión geopolítica de integración regional con los países vecinos a quienes también llamamos países hermanos, buscando establecer vínculos de empatía y solidaridad que conlleven al progreso mutuo.
El sistema educativo venezolano está conformado por niveles y modalidades; en los niveles hallamos, educación inicial, primaria o básica, media-diversificada-profesional y la educación superior. Entre las modalidades que se ofrecen encontramos, educación especial, educación de adultos, educación a distancia, entre otros.
En cada una de estas fases, se encuentran los actores educativos, entiéndase por: estudiantes, profesores, maestros, directivos, administradores, personal de mantenimiento e infraestructura, también los padres y representantes, todos ellos componen el proceso educativo, son los responsables de dinamizarlo y contribuir al logro de los objetivos que se plantean alcanzar con la educación en Venezuela. Estos actores son importantes, la ausencia de alguno de ellos afecta por ende al resto de los actores y deprime el proceso educativo. Es el docente, profesor, maestro o facilitador, en quien recae la responsabilidad de conducir los procesos de enseñanza y aprendizaje de manera que los contenidos que debe transmitir sean captados en su mayor proporción por el estudiantado, esto va a depender del talento y la debida capacitación que se tenga para dispensar los conocimientos de modo que pueda cubrir las áreas fundamentales del proceso educativo, tocantes a los aspectos: cognoscitivos, emotivos o emocionales, y psicomotrices.
Por consiguiente, en la actualidad el sistema educativo venezolano se plantea, “la municipalización de la educación” en la fase de estudios superiores, con la meta de promover la especialización técnica y profesional, que permita atender los ejes de desarrollo diseñados por las políticas del estado Venezolano. Entre estas áreas tenemos, la educación ambiental, la comunicación social, asistencia médica y la formación de docentes capaces de comunicar una enseñanza acorde con la realidad y las necesidades autenticas de nuestro pueblo.
Venezuela se perfila para ser un país cuyas oportunidades de estudio en sus diversas fases, sean amplias y variadas de modo que se pueda brindar asistencia educativa a todos los niveles de la población, garantizando una formación cabal y precisa que forme un ciudadano consciente de los valores patrios, de la riqueza cultural y más aún de la importancia de preservar la integridad de núcleo familiar. Más que un docente eficiente que solamente maneje las corrientes teóricas de la educación, se requiere de un docente sensible atento al bienestar integral del grupo que le corresponde educar, ofreciendo una aplicación satisfactoria de los contenidos educacionales, de modo que sean aprendidos con eficacia.

María Fernández

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